En la cocina estamos constantemente en contacto con diferentes productos debido a la cantidad de ingredientes que utilizamos a diario para hacer nuestras recetas, y a la preparación que cada alimento en particular necesita.

Al final del día y por una característica muy propia de la cocina, esta se ve invadida por olores que quisiésemos que no estén allí, el olor del ajo que picamos en la mañana, o los aromas a comida impregnados por doquier, entonces ¿que hacer?.
Bien hay para ciertos tipos de malos olores, maneras muy sencillas de vencerlos, y aquí te damos algunos ejemplos:
- Olor a pescado: el olor de este producto es muy contundente e invasivo, nuestra sensible nariz por ende continuará percibiéndolo incomodándonos bastante, es por eso que para eliminar el olor a pescado de platos y fuentes lo mejor es sumergirlos en un balde con té bien cargado, luego retirar y lavar como de costumbre.
- Olor a ajo: trabajar con el ajo es todo un tema, ya que inmediatamente la mano se llena de su olor, “contaminando” si se quiere cualquier otro alimento o utensilio que se manipule. Como primer medida entonces lo principal es trabajar con cautela, y si de todas maneras el olor persiste, frotarse las manos o lo que sea, con bastante perejil.
- Olor a cebolla: un caso muy parecido al anterior, el olor es tan característico que todos sabrán que hemos manipulado cebollas, para eliminar esto, bastará solamente con frotarse las manos con un gajito de limón y luego enjuagárselas con agua fría.
- Olor a coliflor: todos conocemos bien el particular olor que desprende el coliflor, el repollo u otras hortalizas cuando las hervimos, un precio muy caro que hay que pagar para luego poder disfrutar de lo deliciosas que son. Para no tener que sufrir entonces el secreto es muy simple, cuando este haciendo la cocción coloque encima de la tapa medio limón nuevo, este entonces captará todos los olores y los anulará por completo.