
Arroz, mariscos, pastas, pollo o carnes, son ideales para acompañar con salsas.
Por eso es muy conveniente preparar una cantidad mayor de la común, para poder envasar y guardar en el freezer.
Cada vez que necesitemos alguna salsa, solo tendremos que abrir la puerta del congelador y combinar con el alimento deseado.
Se puede congelar todo tipo de salsas: tuco, salsa de tomate, boloñesa, etc.
Solo tenemos que tener en cuenta ciertos consejos a la hora de colocarlas dentro del freezer.
Las podemos poner dentro de recipientes plásticos o bolsas de baño maría.
Si la colocamos dentro de algún recipiente plástico, debemos recordar que los líquidos al congelarse se expanden, por lo que hay que dejar unos 2 cm entre la salsa y la tapa.
Las bolsas de baño María son muy prácticas, ya que nos permiten retirarlas del freezer y colocar la bolsa directamente dentro de una olla hirviendo para calentar la salsa.
Si tenemos la costumbre de añadir un poco de almidón de maíz a la salsa, debemos hacerlo cuando las descongelemos y no antes.
Es conveniente retirar las salsas del fuego unos 15 minutos antes de culminada su cocción y no condimentarla demasiado, ya que los sabores se potencian durante el proceso de congelado. Cualquier cosa, al descongelarla, rectificar su sabor.
Los recipientes de plásticos descartables o los de crema de leche, mermelada, dulce de leche, etc. son ideales para guardar porciones individuales de salsa.