
La pizarra es una roca, un material casi inalterable, impermeable y aislante térmico, características que la hace ideal para diversos ambientes. Además, es muy resistente a temperaturas extremas.
Otras virtudes de este material es que es antideslizante y sus colores se pueden mantener sin variaciones por décadas.
La podemos encontrar en colores negro, gris, marrón con matices azulados o rojizos.
Si la usamos en exteriores, es ideal para bordes de piscinas, caminos, veredas o jardines. A los suelos de pizarra no la afectan ni dañan el musgo, los insectos o los productos químicos.
Si lo usamos en interiores, podemos optar por su uso en el suelo, revestir chimeneas o hasta paredes completas.
Antes de colocar la pizarra sobre el suelo, debemos cerciorarnos que la superficie se encuentra totalmente plana. Se adhieren con un pegamento especial.
Su mantenimiento es muy sencillo y no requiere de grandes esfuerzos.
Si la pizarra esta en un lugar de paso y en el interior, lo mejor es encerarla para que no se desgaste más en unas zonas que otras, y quede así con brillo y una mejor presentación.
En el exterior, con retirar la tierra con un cepillo y pasar una fregona o lampazo húmedo en petróleo o kerosene, será suficiente. Si se desea que tenga un poco más de brillo, luego se repasa con un trapo seco.
Si el suelo de pizarra se mancha de grasa, suele quitarse por completo con alcohol y enjuagando con agua. Repetir la operación varias veces si fuera necesario.
Palabras clave:
- suelo de pizarra