
El orégano es una de las plantas más clásicas entre la herboristería. Aquí te presentamos algunos de sus usos más comunes.
Las tisanas se preparan colocando 1 cucharada de hojas y flores trituradas por taza, y se deja reposar 5 a 10 minutos. Se puede endulzar con miel.
Esta infusión es ideal para estimular la digestión, calmar espasmos intestinales y menstruales, dolores de cabeza, fatiga, insomnio y resfriados.
Para las irritaciones en la garganta, hay que realizar gárgaras 3 o 4 veces al día con el siguiente preparado. En 500 cc de agua caliente, añadir dos cucharadas de orégano triturado y dejar reposar unos 10 minutos (tapado). Recalentar un poco cuando se hagan las gárgaras.
Para aliviar dolores musculares, se aplica en forma externa. Se cortan y machacan las hojas frescas de la planta y luego se la calientan en una sartén. A continuación se las envuelve en un paño (caliente) y se colocan sobre la zona afectada. Repetir esta operación varias veces hasta que el dolor vaya disminuyendo.
Un baño relajante y tonificante, se consigue añadiendo al agua del baño una olla de agua hirviendo en donde se habrán colocado algún ramo de hojas y flores.