Has pasado un fin de semana de juerga y hasta hoy sientes los efectos: dolor de cabeza, ojos rojos, dolor muscular, ardor de estómago, sed intensa, boca seca… pues déjame decirte que tienes una resaca monumental!

La resaca es el estado de malestar general que uno experimenta después de una noche en la que el alcohol en exceso fue el protagonista. Entre sus consecuencias para el cuerpo está la deshidratación, mareos y disminución de glucosa (azúcar en la sangre), hasta cuadros más graves con diarrea, vómitos, convulsiones y coma alcohólico.
El manual del bebedor empedernido tiene una colección de remedios caseros para disminuir los efectos de la resaca, pero nunca para evitarlos.
- Los menos saludables: los barman aconsejan tomar tres cócktails “bomba”, ya que el mito dice que “un clavo saca otro clavo”:
- Masticar un puñado de granos de café lentamente y luego tragarlos.
- Suero depurativo: jugo de 1 limón, 1 cucharadita de sal y 1 vaso de agua mineral.
- El más saludable: consumir al día siguiente caldos de verduras, las más aconsejadas son el espárrago, el apio, la borraja, las judías verdes, o el coliflor, por su capacidad diurética; y la alcachofa, la achicoria, la endibia, la escarola, el rábano, el apio o la berenjena, por su capacidad regenerativa del hígado. Acompañar con ingestas grandes de agua y jugos de frutas o verduras, naranja, manzana, zanahoria, tomate, apio, melón, sandía o pera. Esto ayudará a que el cuerpo elimine más rápido las toxinas del alcohol en la sangre.
- Una ducha caliente que finalice con agua fría, para estimular la circulación sanguínea.
- Dormir todo lo posible, ya que la velocidad con la que el cuerpo elimina el alcohol de la sangre es de 7 gramos por hora, por lo cual es imposible acelerar este proceso y lo mejor es descansar para evitar los mareos y vómitos.
Palabras clave:
- el alcoholismo y sus causas